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LA ESCATOLOGÍA DEL APÓSTOL PABLO EN GÁLATAS

Si nos tocara simplificar o sintetizar la escatología bíblica, todos estaríamos de acuerdo en que se puede resumir en dos términos: “Siglo Presente” y “Siglo Venidero.




En cualquiera de sus variantes fue el concepto y enseñanza de nuestro Señor Jesucristo. En ella se expresa, por una parte, la realidad de un mundo arruinado por el pecado y sus consecuencias, del cual no escapaba el pueblo de Dios en ambos testamentos. Por otra parte, la esperanza de la venida del reino mesiánico para ponerle fin a este presente siglo malo.

Sin embargo, la mentalidad judía tradicional era la de una escatología lineal, en la que la venida del Mesías acabaría con la era presente para introducirnos en el siglo venidero. Para el judío, dominado por esta mentalidad, era imposible aceptar a Cristo como el mesías prometido porque todo quedó igual para ellos como herederos de las promesas mesiánicas.

Pablo, quien recibe su evangelio por revelación directa de Cristo, pone en su justa perspectiva escatológica la persona y obra mesiánica de nuestro Señor Jesucristo. En Gálatas tenemos un destello claro de su doctrina: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.” -(Gálatas 4:4-5) Este pasaje, junto a Gálatas 1:4: “El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo”, constituyen en forma rudimentaria el corazón de la escatología paulina, la cual cambia el esquema lineal tradicional.

En realidad el Mesías ya vino. Interrogado al respecto por la mujer samaritana, Jesucristo le aseguro: “Yo soy, el que habla contigo” (Juan 4:26). Pero, como Pablo claramente explica, el vino a librarnos de la esclavitud del pecado al que estábamos sujetos por la ley, y de esta manera “rescatarnos” de este presente siglo malo. Con su muerte redentora, y con su resurrección y glorificación quedó inaugurado el “siglo venidero” cuyos poderes ya hemos comenzado a experimentar los redimidos por Cristo y adoptados como hijos de Dios. Y aunque yo estamos experimentando parcialmente los poderes del siglo venidero, aguardamos la redención total cuando en su segunda venida, Cristo le ponga fin a este presente siglo malo y nos transforme por completo para poder disfrutar la plenitud de su glorioso reino. Un reino que está inaugurado y presente ya, pero todavía no se ha consumado en nosotros su plenitud.

Distinto al esquema tradicional judío, la nueva era mesiánico interpretada por Pablo, tendría un esquema así:




Aunque estamos de acuerdo en que la escatología no es el tema central de Gálatas, sino la doctrina de la justificación sólo por gracia mediante la sola fe en Cristo solamente, no deja de ser cierto que la semilla escatológica de Pablo en esta epístola, en la que la Segunda Venida de Cristo pone fin al presente siglo malo, con la resurrección y el juicio, no deja lugar al esquema tradicional en el que todavía, después de este final bíblico, continúan una serie de eventos que son extensivos de este presente siglo malo (llámese tribulación, milenio terrenal y Armagedón). Y esto nos impone una revisión tan necesaria de nuestra escatología como seguramente tuvo que hacerla el apóstol Pablo ante la correcta interpretación de las Sagradas Escrituras a la luz del Reino de Cristo, ya inaugurado pero todavía no consumado.