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El Reino Inaugurado y en Proceso hacia su Objetivo Final



Introducción


El Reino Inaugurado y en Proceso hacia su Objetivo Final

Este curso trata de la realidad del Reino de Dios desde una perspectiva escatológica. Un reino que fue profetizado en el Antiguo Testamento, inaugurado por Jesucristo, que ha sido extendido por la Iglesia, y que alcanzará su meta u objetivo final con el retorno de nuestro Señor Jesucristo.

Tomando en cuenta, y muy en serio, Hebreos 1:1-2: - “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo” – podemos afirmar que la clave hermenéutica (de interpretación) para entender este reino son las enseñanzas directas de Jesucristo. Y, en armonía con estas, la enseñanza autorizada impartida por sus discípulos-apóstoles. De allí, que toda escatología bíblica tiene que encajar con lo que claramente ha sido expuesto por Cristo y sus apóstoles. Inclusive, toda literatura de género apocalíptico, tanto del Antiguo Testamento (por ejemplo, Daniel), como del Nuevo Testamento (Apocalipsis), no pueden romper esta regla. Por último, tomemos en cuenta que desde la vida terrenal de nuestro Señor Jesucristo ya estamos “en estos postreros días”.

Desde ahora hacemos la salvedad de que en modo alguno este será un estudio amplio de escatología, sino que en nuestras jornadas nos detendremos a considerar los principales pasajes bíblicos que nos ayuden a entender mejor la perspectiva, dinámica y desembocadura gloriosa del Reino a su estado de consumación eterna.


Lección 1


Los Reinos de este Mundo y el Reino de Dios en el libro de Daniel

La primera parada de nuestra jornada la hacemos en el libro de Daniel. Un poco de trasfondo y contexto nos ayudará a entenderlo mejor.

Daniel no nació en Babilonia, ni llegó allí por casualidad. Un poco más de 100 años antes de él llegar a allí, la porción norte del reino (Israel) divido después de la muerte de Salomón, sucumbió bajo invasión por los asirios (722 A. C). Fue parte del juicio de Dios por causa de su infidelidad a Él.

Era de suponer que el reino del sur (Judá) entendiera bien lo que esto podría significar para ellos, pero no fue así. A pesar de los profetas que le advirtieron de las consecuencias de su idolatría, infidelidad y desobediencia a Dios y a su Ley, no se arrepintieron. Entonces, Dios se valió de Babilonia para castigarlos de la forma más dura y humillante que jamás ellos pudieron imaginar. Fueron invadidos y llevados como esclavos al exilio babilónico en tres etapas invasivas: 605 A.C., 597 A.C. y 587-86 A.C. Y en esta última etapa vieron la consumación de su caída con la destrucción de sus muros, ciudad y su último refugio, su santo templo. Si usted quiere tener tan siquiera una idea del sabor amargo y doloroso y perdurable de este exilio lea el Salmo 137.

Daniel, siendo muy joven, formó parte del primer exilio, que era “la crema y nata” de su pueblo. Su libro fue escrito como un testimonio del Dios vivo y verdadero, que es el Soberano de los reyes de la tierra, y tiene todo el poder para hacer que todas las cosas en conjunto sean usadas para el cumplimiento de su santa y bendita voluntad, y para su gloria únicamente.

El libro fue escrito en hebreo y arameo (2:4b – 7:28). La parte aramea como un testimonio al mundo de la grandeza y hechos de Dios. Y, la parte hebreo como un aliento y esperanza a su pueblo, debido a que en los planes y propósitos de Dios lo mejor estaba y está por venir.

Esa perspectiva esperanzadora y futura del reino se comunica por medio de sueños, visiones e interpretaciones. Y la esencia de las mismas se concentra en 4 reinos sucesivos de este mundo que serán derrotados cuando irrumpa en la historia el reino eterno del Altísimo. Los cuatro imperios humanos en su orden de sucesión son: Babilonia, el Media-Persia, Grecia y Roma. Durante los días del cuarto imperio, Roma, Dios establece su Reino eterno, sin fin ni sucesión.


El Sueño que sirve de base para la interpretación de la historia – Daniel 2.

El sueño que sirve de base a la interpretación de la historia según Dios, no lo tuvo Daniel sino el rey Nabucodonosor. Parece haber sido repetitivo, pero seguramente fue perturbador. Para enervar más su estado de ánimo, no lo recordaba. Su frustración aumentó cuando ni magos, astrólogos, ni caldeos le hicieron saber que era misión imposible interpretar o darle el significado a un sueño que ni él mismo se lo podía contar. Con esta ineptitud acababan de firmar su pena de muerte. En esa redada también iban a caer Daniel y sus compañeros de exilio.

Pero ellos clamaron por la misericordia de Dios, y “Entonces el secreto le fue revelado a Daniel de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo” (vs19). Daniel se lo hace saber a Arioc, el encargado por el rey para matarlos. Este a su vez, se lo comunica al rey para que le conceda audiencia. Ya en presencia del rey, Daniel honra a Dios con estas palabras: “El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey. Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días” (vss 27.28).

He aquí el sueño olvidado y su interpretación: Daniel 2:31-45

31 Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. 32 La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; 33 sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. 34 Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. 35 Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.

36 Este es el sueño; también la interpretación de él diremos en presencia del rey. 37 Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad. 38 Y dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tu mano, y te ha dado el dominio sobre todo; tú eres aquella cabeza de oro. 39 Y después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra. 40 Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo. 41 Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido. 42 Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil. 43 Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro. 44 Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre, 45 de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación.


Hay algunas observaciones que no podemos pasar por alto:


1. Babilonia es la cabeza de oro – y el primer reino que será sucedido en orden descendente y cronológico.

2. Aunque de los demás reinos sucesores no se identifican sus nombres, la misma historia contenida en la Biblia, y la extra bíblica se encargan de identificarlos: Media-Persia, Grecia y Roma.

3. En los días del cuarto reino (Roma), el Reino de Dios irrumpirá en la historia en forma tal que llenará toda la tierra, será indestructible, no será sucedido, y permanecerá para siempre.

4. Inevitablemente esto nos conduce y ubica en los días del nacimiento, ministerio, muerte resurrección, ascensión y exaltación de Cristo a la diestra del Padre, la Gran Comisión, la expansión del reino mediante la predicación del Evangelio durante toda la era del Nuevo Testamento en el contexto histórico del cuarto reino, el Imperio Romano. Y por supuesto, más allá de la caída de Roma, hasta el día de hoy.