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El Dispensacionalismo Nunca Deja de Sorprendernos y Asombrarnos



Me doy a la tarea de consultar algunas “autoridades” teológicas del Dispensacionalismo. Y cuando pensé que lo que iba a encontrar era un refrito de lo que ya sabía, me quedo sorprendido y asombrado. La fuente de consulta en referencia es: The Bible Knowledge Commentary – New Testament - by John F. Walvoord y Roy B. Zuck (An Exposition of the Scriptures by Dallas Seminary Faculty).

Comentando la respuesta de Jesús a sus discípulos acerca de la destrucción del templo y Jerusalén, y de la señal de su venida y del fin (Mateo 24-25), dicen:

“No tiene nada que ver con la iglesia que Jesús dijo que iba a edificar (Mateo 16:18). La iglesia no está presente en ningún sentido en los capítulos 24 y 25.”

Según estos comentaristas, esto sólo se refiere al Templo, Jerusalén y la Segunda Venida de Cristo a establecer su reino de mil años sobre la tierra. Entonces, uno se pregunta: ¿No estaba hablando Jesús de la destrucción del Templo y Jerusalén que tendría lugar en la propia generación de los discípulos, y que de hecho ocurrió en el año 70 DC? ¿Cómo pueden saltarse ellos más de 2000 años en esta interpretación? ¿Cómo pueden insertar un reino milenial aquí?

Para aumentar nuestro sorpresa y asombro, tratan de salirse del enredo, alegando que el registro del discurso de Mateo 24, que es el mismo que aparece en Lucas 21, se refiere a la destrucción que ocurrirá en el última parte de la Gran Tribulación ocasionada por el Anticristo venidero; mientras que el relato de Lucas a la destrucción del año 70 DC. Y uno vuelve a preguntarse: ¿cómo un mismo mensaje, del mismo Señor, sobre el mismo hecho puede referirse a dos eventos distintos y aislados por más de 2000 años?

Lo que los obliga a hacerlo, no es una buena hermenéutica del pasaje, sino su terca distinción entre Israel y la Iglesia. Lo que los obliga a sacar a la Iglesia en un rapto secreto, para volver a tratar con Israel en un proceso tribulacional que culminará en su conversión nacional y la Segunda Venida de Cristo para inaugurar con ellos el reino prometido, y restituido a Israel.

Pero, si usted pensó, que eso era todo, ¡Amárrese bien a la silla para no caerse! Esto es lo que dicen ellos respecto a la evangelización de y por los judíos durante La Gran Tribulación:

“También el evangelio del reino será predicado en todo el mundo durante este período como testimonio a todas las naciones. […] El Señor tendrá siervos que serán testigos y esparcirán las buenas nuevas de Cristo y Su reino venidero. Este evangelio será similar al predicado por Juan el Bautista, Jesús y los discípulos al inicio del Evangelio de Mateo, pero este mensaje identificará claramente a Jesús en su verdadero carácter como el Mesías venidero. Este no es (será) exactamente el mismo mensaje que la iglesia está proclamando hoy.”

¿Quiere decir esto que hay más de un evangelio del reino? ¿Qué el evangelio con que hemos sido librados de la potestad de las tinieblas, y trasladados al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre y el perdón de los pecados, no es exactamente el mismo y único evangelio? ¿Quiere decir que “el reino que al Padre le ha placido darnos” no es el mismo que se proclamará durante la Gran Tribulación dispensacionalista? Bueno, en realidad es el mismo, pero para los dispensacionalistas, no.

Claro, que además, para poder justificar una destrucción distinta a la del 70 DC y una “futura abominación desoladora” luego de más de 2000 años, requieren una reconstrucción del Templo y el reinicio de ofrenda y sacrificios “memoriales o conmemorativos” en el mismo. De otra manera no pueden sostener la repetición de lo ya ocurrido.

En cuanto al uso del término “esta generación” que es la audiencia a la que Jesús estaba hablando, ellos comentan:

“La generación (genea) de las personas vivientes en ese día futuro verán el cumplimiento de todos los eventos. Jesús no se estaba refiriendo a la generación que lo estaba escuchando a Él entonces, porque Él había dicho ya que el reino le había sido quitado a ese grupo (Mateo 21:43). Esa generación del primer siglo experimentaría el juicio de Dios. Pero la generación que viviría en el tiempo que estas señales tendrían lugar, vivirían este período y verían al Señor Jesús viniendo como el Rey de gloria.”

Es decir que todas las señales y advertencia hechas a sus discípulos, y extensivas a todos los discípulos de los discípulos que estuviesen para aquellos días residiendo en Jerusalén, a fin de que escaparán de una muerte segura durante la destrucción que tuvo lugar en el año 70 de su propia generación, en realidad no tenía nada que ver con ellos sino con la generación de miles de años después cuando estas cosas ocurrieran.

¿Usted no tiene ya la misma fatiga mental que yo tengo ante un rompecabezas dispensacionalista imposible de armar congruentemente con lo que Jesús enseñó en realidad?

Pero, permítame una más. Comentando Mateo 25:1-13 (La Parábola de las Diez Vírgenes) esto es lo que dicen:

“Cuando Cristo retorne en gloria, una separación más distante ocurrirá, como lo indica la Parábola de las 10 Vírgenes. […] parece que la mejor interpretación dada a esta parábola es entender que ocurrirá un juicio a los judíos que vivan, tan pronto Cristo retorne en gloria. […] Israel queda retratado como las 10 vírgenes que están esperando el retorno del esposo. […] En la parábola de Jesús, Él como Rey viene del cielo con su esposa, la Iglesia, para entrar con ella al milenio. Los judíos de la Tribulación son algunos de los invitados especiales para compartir la festividad. […] En la Tribulación Israel sabrá que la venida de Jesús está cerca, pero no todos estarán preparados espiritualmente para ello. Su venida será repentina, cuando no la estén esperando.”

En otras palabras, según la interpretación dispensacionalista, la Parábola de las Diez Vírgenes no tiene ninguna importancia ni mensaje para la Iglesia, ya que para entonces la Iglesia no estará en la tierra sino en el cielo. La fiesta de las bodas de Cristo con su Iglesia tendrá lugar al final de la Tribulación. Cristo descenderá con ella del cielo para inaugurar el milenio terrenal, pero todo Israel, que debe haber sido evangelizado y convertido con el evangelio del reino, resulta ahora, que no todos podrán entrar a esta fiesta milenial porque todavía no todos están preparados espiritualmente.

Como diría José Arsenio Torres: “Agárrame esa gata por el rabo”.

Lo triste de todo esto es que el dispensacionalismo ha invadido de tal manera la vida y enseñanza de la gran mayoría de las iglesias y el mensaje de los predicadores, que como la hierba mala es difícil de acabar. ¡Y dígamelo a mí, que durante los últimos años he tenido mucha que arrancar, y tratar de exterminar, y al poco tiempo vuelve a brotar por todas partes y hasta con nuevas variedades!